Cómo tomar decisiones en momentos de confusión

Cuando tienes que tomar una decisión importante, tu mente se satura, intentado averiguar desesperadamente qué hacer, cómo «tomar la decisión correcta». El problema es que «tomar la decisión correcta» puede tomar semanas, meses, o incluso años en algunos casos.

Mientras tanto, pasas los días en estado de sufrimiento, vagando en una especie de niebla mental, preguntándote: «le perdono o no puedo perdonarle? ¿le dejo, o confío y le doy otra oportunidad?»

En el proceso, te estresas y sientes mucha ansiedad. Ahogado en tus dudas y en tu dolor, te estás perdiendo la vida.

Yo no puedo decidir por ti, pero puedo ayudarte a sentar las bases para reducir la confusión al considerar tus opciones.

En este post me centro en el dilema de si perdonar a tu pareja o acabar con tu relación, pero los pasos son los mismos para cualquier otra decisión que necesites tomar.

1. Aceptación

Acepta que tu situación es compleja.

Cuando mis clientes me presentan este dilema de si seguir o cortar, lo primero que les digo es: probablemente no vas a tomar una decisión durante nuestra sesión de hoy. Podría pasar, pero es muy poco probable. También te digo que es muy poco probable que lo resuelvas en las próximas 24 horas.

¿Podrías dejar espacio a esta realidad? Rechazar la realidad sólo empeorará el malestar.

2. Ninguna de las dos opciones es perfecta

Si hubiese «una solución perfecta» no tendrías un dilema y no tendrías confusión. Así que, tomes la decisión que tomes, vas a sentir miedo y tu mente te va a decir que es una mala decisión.

Porque, ya sabes, tu mente quiere protegerte y siempre encuentra peligros y aspectos negativos.

Si esperas el día en el que no sientas ansiedad y tu mente esté contenta con la decisión, vas a estar esperando para siempre.

3. No hay forma de no elegir

Cada día cuando te levantas, ya estás tomando una decisión. Cada día que eliges seguir con tu pareja a pesar de la infidelidad, estás eligiendo seguir con ella. No puedes evitar elegir, porque mientras no elijas, estás eligiendo seguir en tu situación.

Y eso nos lleva al siguiente punto.

4. Reconoce la elección que estás haciendo hoy

No estés entre dos mundos.

Si estás todo el día pensando en si estar con tu pareja o no, siempre con el conflicto en la mente, no estás ni con él ni sin él.

De modo que, ya que cada día eliges, permítete reconocer y actuar de cara a esa decisión. Por ejemplo, cada día dite a ti misma: «vale, durante las siguientes 24 horas, elijo seguir con mi matrimonio». 

5. Valora

En este punto vamos a hablar de tus valores. ¿Recuerdas el cuento del jardín, que te contaba en mi guía?

Te explicaba que tú eres como un jardinero que está regando las plantas de su jardín y en ese momento aparecen pájaros, y el jardinero, odia los pájaros, y al instante suelta la regadera y se pone a intentar espantar los pájaros. Pero los pájaros no se van, y el jardinero acaba descuidando el jardín.

En esa metáfora, las plantas son las cosas que te importan, y los pájaros son tu miedo, tu confusión, tu dolor, tus recuerdos, tus pensamientos dolorosos, etc.

En este punto vamos a ver cómo quieres cuidar de la planta que es tu matrimonio, aunque no dudes que vendrán pájaros.

Según tu elección del punto anterior (la elección que haces durante las siguientes 24 horas), ¿que sería para ti cuidar la planta?

Es decir: ¿qué tipo de marido o mujer quieres ser en tu matrimonio durante las siguientes 24 horas (aunque aparezca el odio, el rencor, los recuerdos de lo que pasó…)?  ¿Qué quieres significar para la otra persona? ¿Quieres ser fuerte, cariñoso, comprensivo, justo, etc.? ¿Actuar de forma comprensiva y racional con tu pareja sería cuidar la planta?

Piensa en lo que te viene a la cabeza cuando piensas en qué tipo de jardinero querrías ser.

6. Tómate tiempo para reflexionar

Aparta un rato cada día para pensar sobre la situación. Unos 10-15 minutos al día puede ser suficiente, pero puede ser todo el tiempo que quieras.

Coge una libreta o un ordenador, y haz una lista de pros y contras. Pros y contras de seguir con mi pareja; pros y contras de divorciarme. Cada día revisa si algo ha cambiado desde que hiciste el ejercicio el día anterior.

La clave es que te concentres. No lo hagas mientras ves la tele, mientras conduces o mientras haces las tareas de casa; siéntate en un sitio tranquilo y no hagas nada más que reflexionar.

7: Nombra al pájaro

A lo largo del día, mientras riegas tus plantas (es decir, mientras vives tu vida), los pájaros aparecerán para recordarte la confusión, la situación, el dolor, y las dudas. Tu mente quiere que te pongas a darle vueltas otra vez al tema.

Pero si darle vueltas fuese útil, ya habrías resuelto la situación, ¿no?

Entonces, vamos a hacer otra cosa: ponle nombre al pájaro.

Imagina que estás con tus hijos, en el trabajo, o haciendo cualquier otra cosa importante para ti (lo que se llama regar las plantas). Pero entonces, tu mente vuelva a recodarte todo el dilema sobre si mantener tu matrimonio o romperlo. En ese momento, dite a ti misma:

Ajá, aquí está otra vez, el pájaro de «Seguir o romper».

Anda, aquí está otra vez el pájaro Dudas. ¡Hola Dudas!

Yo he llamado a los pájaros «Seguir o romper», y Dudas, pero puedes ponerles el nombre que quieras.

Y entonces, después de saludar al pájaro, sigue con lo que estabas haciendo. Puede que te ayude decirte a ti mismo: Pensaré sobre esto más tarde, en mi rato de reflexión diaria o Hablaré contigo más tarde, Dudas, ahora estoy con mis hijos/pareja/en el trabajo.

De este modo, no permites que los pájaros te alejen de tu vida.

8. Expande

Los sentimientos de ansiedad, rabia, confusión y dolor aparecerán. Una y otra y otra vez.

Para que no puedan contigo, aquí te dejo un ejercicio llamado expansión. Practícalo cada vez que sientas el dolor.

Localiza en qué parte de tu cuerpo lo sientes. En el pecho, en el estómago… Si lo sientes por todo el cuerpo, no pasa nada. Intenta localizar dónde lo sientes más intenso, o imagínate un sitio, por ejemplo, el pecho.

Pongamos por ejemplo que lo sientes en el pecho. Inspira lentamente, y nota como el aire que te entra en pecho pasa rozando ese sentimiento.

Imagina que cuando inspiras, tu pecho se hincha, se hace más grande, dejando espacio a ese sentimiento. En lugar de querer echar el sentimiento, déjalo ahí y hazle más espacio con cada respiración.

Dite a ti mismo: Este sentimiento es normal. Es lo que todos sienten en una situación como la mía.

Verás que, al dejarle espacio, el sentimiento dejará de ser algo tan importante. El objetivo de este ejercicio no es que el malestar se vaya (recuerda que intentar echar los pájaros sólo hace que vengan más), sino que puedas hacerle un espacio dentro de ti, para que deje de tener tanto impacto en tu día a día y en tus decisiones.

9. Autocompasión

Sé autocompasivo. Sé paciente contigo mismo, y trátate con amabilidad. Háblate con simpatía.

Cuando notes que empiezas a autocriticarte y agobiarte, usa las técnicas que te he enseñado aquí (nombrar al pájaro, expandir…).

Recuérdate que eres un humano, no un superodenador que puede analizar fríamente todas las probabilidades y tomar una decisión.

Es una decisión difícil y una situación muy compleja.

Para finalizar, un consejo: haz muchas cosas que te calmen y te cuiden en este duro momento. Puede ser pasar tiempo con amigos cercanos, cuidar de tu cuerpo, ir a darte un masaje, dejar tiempo para ti, para hacer un deporte que te guste o ir al cine a ver una película que te haga ilusión, o cocinarte algo que te encante.

 

Y eso es todo por hoy, muchísimas gracias por leerme. Espero haberte ayudado. ¿Alguna duda? Puedes escribirme a psicologia@albanavarro.es o rellenar el campo de abajo

Un abrazo

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