La gran mayoría de personas creen que los psicólogos utilizamos la palabra “pacientes” para referirnos a las personas que acuden a nuestra consulta. ¿Qué hay de cierto en esto?

Si bien es verdad que el término paciente está muy extendido en la práctica entre psicólogos (sobre todo en la práctica en hospitales, atención primaria, y centros clínicos), cada vez más modelos terapéuticos prefieren utilizar la denominación cliente para referirse a las personas a las que tratan.

Es el caso de la psicoterapia centrada en el cliente, el humanismo, la terapia integral de pareja, mi modelo teórico (ACT), y muchos otros.

Veamos la diferencia entre paciente y cliente:

“Paciente” viene del latín “patior”: “que sufre, que se queja”. Además, en latín, el antónimo de paciente es “agente” o “que actúa”, por lo cual en mi opinión la palabra paciente sugiere falta de acción, dependencia. Por tanto, a mi parecer, al usar la palabra paciente se deja de considerar a la persona que acude al psicólogo como un sujeto activo. La participación del cliente como sujeto activo es clave en mi método de trabajo, como expreso en cómo trabajo.

Además, y sobre todo, el término paciente no me gusta porque da por hecho una patologización. Y es innegable que cada día más personas acuden al psicólogo por motivos que no son médicos (problemas de pareja, tristeza, manejo de emociones, orientación…), y cada vez se asocia menos el ir al psicólogo con la idea antes bien extendida de “estar loco”. Sentir tristeza y otras emociones humanas no es “estar loco”.

“Cliente” por su parte, proviene del latín “protegido, que se apoya” y se usaba para designar las relaciones de ayuda entre los clientes y los patricios en la antigua Roma. En este contexto, el cliente romano no estaba atado a la relación, sino que participaba y decidía sobre su propio cambio. Es decir, no existía la dependencia y pasividad que sugiere la palabra “paciente”. De igual modo, en sesión, el cliente tiene un papel activo y es apoyado por el terapeuta en su deseo de cambiar.

Esto es básico en mis sesiones, ya que, aunque guiado por mí, el paciente es quien marca sus objetivos y decide sobre su cambio y su crecimiento personal.